| Santuario Kuraitochi (Tienda) | Templo Hijiri (Galería de armas) | Neopia |


Historias de este círculo:
Daianhe: La princesa de los mares
El General Auvel
Si quieres unirte al círculo de historias, envíame un NM.



La Historia de Tianshi


Antes de leer la historia, lee la introducción en el perfil de Tianshi.

La siguiente historia es parte de un antiguo libro llamado La Búsqueda del Dragón y la Resurrección del Fénix: La Luna Eterna y el Fuego Inmortal, también conocido como Las Memorias de Shou San, el cual se terminó de escribir durante el año 623 del Reino de Mort.


I
Cuando la princesa shoryu del Reino de Azure era pequeña, una mañana su padre la llevó a lo alto de la torre real y le señaló el horizonte. "Todo esto nos pertenece", le dijo, y ella se emocionó muchísimo porque aquella visión era muy bella. Pensó que podría andar libremente por aquellos pueblos y valles.
Cuando llegó a la edad adecuada, hizo los rituales para consagrarse a los dioses. Fue colmada de obsequios y la nobleza le recibía con todos los honores correspondientes a la descendiente del rey. Conforme transcurría el tiempo, su poder y autoridad aumentaban, y podía exigir cuanto deseara de sus vasallos. Se podría decir que nada le faltaba.

II
Pero aquella princesa, aunque el reino fuese enteramente suyo, no era realmente libre. Tenía que regirse por las reglas de la nobleza y a los protocolos. Fuera del círculo de nobles, no podía trabar amistad con cualquiera. A cambio de eso, tenía privilegios de los que el resto de los ciudadanos estaban excluidos.
Lo que nadie notaba, era que la princesa subía todas las mañanas a la torre real, para contemplar el horizonte, con la cabeza apoyada en las manos. Aquella noche se celebró un fastuoso banquete: aunque la comida tenía el mismo sabor de siempre, no podía satisfacer su hambre.
No era hambre en el sentido fisiológico. Era otro tipo de apetito.

III
El rey de Azure no era un déspota. Era un monarca como cualquier otro, que cuidaba a su pueblo, organizaba festejos y cobraba impuestos justos. Era un noble, y actuaba como tal, por lo tanto salía de caza, celebraba banquetes y seguía los ritos de los dioses. A la joven princesa la educaron para que fuese caritativa, y hacía donaciones a sus súbditos.
Un día, acudió con su familia a donar comida a los pobres. A cada ciudadano en necesidad, un saco de patatas y arroz. La gente hacía fila y los sirvientes repartían los sacos mientras la princesa observaba. Se acercó una familia de xweetoks: la mamá, el papá y un pequeño hijo que estaba muy desnutrido. Los guardias les dieron su ración de manera automáta y ya no volvieron a preocuparse por ellos.
Fue entonces que la princesa tuvo una revelación: Aunque estaban ayudando a los ciudadanos, lo hacían por regla, porque así lo dictaban las leyes, leyes para enorgullecerse de ser un reino civilizado y dar una buena imagen.
 "Pero la caridad debe provenir del corazón".
Se sintió afligida y avergonzada. Sintió el impulso de ser auténticamente amable y ella misma comenzó a repartir las provisiones, dando más de la cantidad debida a los más débiles y enfermos.
—Hija, has aprendido tanto de nosotros —le dijo su padre.
—Nos has puesto muy orgullosos el día de hoy —le dijo su madre.
—Pero no lo hagas muy seguido, luego después no podremos satisfacer la ración fijada —le aconsejaron amablemente.


IV
Pasó el tiempo y comenzaron a llegar hijos de condes y duques a pedir la mano de la princesa. Todos ellos hacían alarde de elegancia y gallardía. Presumían sus costosas capas y sus finas espadas.
Sin embargo, ninguno de sus pretendientes, con todas sus riquezas y poderío, con todos sus bellos trajes, armas y presentes, ninguno le atraía realmente. Sintió cariño hacia cierto hijo de un conde, un aisha bastante atractivo y bien perfumado. Comenzaron a salir juntos y tomaban paseos por el reino. El noble aisha le atiborró de relatos sobre grandes hazañas, de cacerías, de pláticas de nobles, de tierras, y de todo lo que harían cuando ella fuese su reina.
—Te amo tanto princesa. Por ti iría a la Ciudadela Oscura y despedazaría al mismísimo Lord Darigan. Por ti haría todas las búsquedas de la gran Fyora. Sin ti moriría. Cásate conmigo. Mi corazón te corresponde a ti y solamente a ti.
La princesa decidió rechazarlo al día siguiente. Se dio cuenta que se había dejado impresionar por el sentimentalismo, e incluso por la bonita apariencia del hijo del conde. Era un amor ordinario, que le haría feliz durante tres años antes de convertirse en cadenas que le aprisionarían.
—Tienes que casarte para que puedas ser feliz —le dijo su madre con una sonrisa.
—Aumentará la influencia del reino, piensa en los beneficios —le instó su amable padre, que quería lo mejor para ella.

V
Angustia, desesperación, dolor y miseria. El corazón de la princesa era hogar de estos 4 sentimientos. Miraba a las demás parejas contando chismes, riendo y besándose.
 "¿Por qué yo no puedo tener un amor perfecto"?, se lamentaba.
Y se volvía furiosa. Insultaba en voz alta, escupía, desobedecía a sus padres y humillaba a los sirvientes. El día de reparto de raciones, sorprendió y asustó a todo mundo regalando sus costosas joyas a los pobres. Los guardias se la llevaron a la fuerza y la encerraron en su habitación, dónde lloró y se sumió en la depresión.

VI
La princesa acudió a la Biblioteca Real para solicitar auxilio a su mejor amiga: una shoyru sombra llamada Shou San, quien era la aprendiz más avanzada del hechicero real.
Al borde de la desesperación, le pidió auxilio para deshacerse de sus angustias. Su amiga le contestó que era imposible, que en vez de eso debe transformarlas.
—¿Cómo puedo ser feliz de nuevo? ¿Cómo puedo volver a sonreír?
—Su Alteza; cuando a su reino llega el verano entonces comienza a hacer calor, y cuando llega el invierno hace frío. En la primavera se abren las flores, y en el otoño caen las hojas.
—¿En el verano hace calor? ¿En otoño caen las hojas? Shou... Lo que dices es bastante obvio...
—Si es tan obvio, ¿entonces por qué Su Alteza acude a pedirme consejo? ¿No es capaz de verlo por ella misma? ¿Por qué se empeña en que caiga nieve en verano, y que se abran las flores en otoño, ocasionando su propio dolor?
A estas palabras, la princesa comenzó a temblar de ira.
—¿Cómo te atreves... Shou? Jamás me han faltado el respeto de esa manera. Puedo desterrarte para siempre… No volverás jamás a poner un pie en mi reino...
—Su Alteza tiene autoridad sobre sus súbditos, más no sobre su propio corazón. Debe comprender que su corazón no fue creado para llenarlo de preocupaciones o apegos materiales. El dolor en esta vida es inevitable, ¿pero realmente debe sufrir todo el tiempo? Cuando renuncie a sus apegos y consiga la armonía con la naturaleza, entonces aprenderá a disfrutar del mundo utilizando su corazón. Sólo entonces tendrá paz y tranquilidad.
La princesa estaba muy irritada, pero al final consiguió calmarse. Respiró profundamente y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Su amiga la invitó a sentarse y a partir de ese momento cuidó de ella.


VII
Ahora la princesa pasa la mayor parte del día en la biblioteca, leyendo y meditando en silencio. Ha tomado interés en el taoísmo, aquella filosofía ancestral que describe las fuerzas que componen al Universo: el yin y el yang, opuestas y complementarias. El yin es lo frío, la noche, el invierno, las nubes, el norte. El yang es lo caliente, el día, el verano, la lluvia, el sur.
Aprendió que todo está en constante cambio, y que para toda acción existe una reacción. También leyó acerca del qi (energía vital) y como manipularla con el fin de conseguir bienestar.
—¿Qué es el Tianshi Dao? —le preguntó a su amiga.
—Significa el Camino de los Maestros Celestes, y se dice que es una forma de alcanzar la inmortalidad a través de la superación personal y el balance de la energía vital.
—Suena interesante.

VIII
Poco a poco la princesa se ha ido apartando de los demás. Ya no participa en los festines ni en ningún otro evento que no tenga que ver con obras de caridad. Hay días en los que no pronuncia palabra alguna. A veces sale al valle con su amiga a tomar el té en el suelo y meditar. Observar la naturaleza le sienta cada vez mejor, y desaparece todo pensamiento de su mente.

IX
—La noto más alegre, Su Alteza —se atrevió a observar Shou.
—¿Tú lo crees? Es posible —respondió la princesa—. ¿Y qué hay de ti? También pareces más feliz que antes.
—Vuestra humilde servidora es feliz cuando puede ayudar a Su Alteza.
—Te gusta mucho conservar la formalidad —la princesa le obsequió una sonrisa juguetona—. Sí, ahora me siento mejor y ha sido gracias a tus enseñanzas. Eres linda, cariñosa, paciente y leal. Me gusta tanto estar contigo, Shou. Eres una amiga genial.
Ambas volvieron a la lectura. En el silencio de la antigua biblioteca, la princesa escuchaba el latir del corazón de su amiga.

X
La princesa prosigue su estudio. Ha aprendido a interpretar el Yi Jing (oráculo chino) y consultar de antemano las consecuencias de las palabras y de los hechos. También le pide a su amiga que le enseñe alquimia, con la cual se puede recobrar la energía primordial y alcanzar mejores niveles de salud y vida. Su amiga reconoce que aún no sabe mucho al respecto, pero le transmite sus conocimientos, incluyendo la manipulación de mercurio, arsénico y plomo, lo cual es peligroso. También le enseña acerca de los ciclos de generación y dominación de los Cinco Elementos (madera, fuego, tierra, metal, agua) los cuales se mantienen en adecuado equilibrio.
—Tus enseñanzas son tan bellas y quisiera experimentarlas plenamente.


XI
La princesa se ha ido sin previo aviso. Ha dejado una carta de despedida: "Quiero ser el agua del río en la montaña. Muchas gracias a todos por lo que me han dado. Los amaré siempre. Por favor, no se preocupen por mí". Nadie puede creerlo y el rey y la reina están desolados. Han enviado escuadrillas para traerla de vuelta. En la biblioteca se siente un vacío, pero Shou entiende que el ave ahora es libre.

XII
La princesa se asoma a un estanque de aguas cristalinas. En el reflejo, ve a alguien que va de viaje.

XIII
La vida fuera de las seguras murallas del palacio resulta más dura de lo esperado. Pero la princesa persiste. Ha dado el primer paso de un viaje de mil millas.

XIV
La princesa no quizo deshacerse de una joya muy hermosa, era su obsequio más preciado. Cierto día, la joya se le resbaló y la princesa llena de espanto vio cómo rodaba hacia el río. La temblorosa princesa levantó la joya, tanto era su miedo de perderla. Finalmente, decidió arrojarla deliberadamente al río.

XV
La princesa ahora sólo lleva 3 joyas consigo: Compasión, sencillez y humildad.

XVI
Casi sin fuerzas, la princesa ha llegado al reino vecino. Ningún alto funcionario o embajador sale a recibirla. Tropieza y un carruaje le salpica de barro. Intenta levantarse pero vuelve a caer, y comienza a llorar.
Ella no ha perdido su reino; puede regresar cuando quiera y vestirse bien y alimentarse. Pero eso sería renunciar a otro reino, superior y perpetuo. Deja de sollozar y comienza a reír con ganas.

XVII
En el carruaje iban guardias del reino de Azure. Piden informes y pegan anuncios, en los cuales se ofrece una jugosa recompensa a aquél que encuentre y devuelva a la princesa.
Apresurados, empujan a una muchacha harapienta con la cara llena de barro y le gritan que no estorbe. La princesa sigue su camino.

XVIII
En el bosque, la princesa ya no puede más, pierde el equilibrio y desfallece. Pensaba encontrar al Tao, pero en lugar de ello encontró miseria, enfermedad y hambre. Un uni dorado se le acerca y le da unos lengüetazos, para luego retirarse. La princesa no vio al uni.
—Era un qilin.
(Qilin: Criatura legendaria parecida al unicornio, que anunciaba la llegada de un nuevo sabio o monarca).


XIX
Tianshi estira lentamente un brazo, y alcanza a tocar algo: es un durazno. Se encuentra en un bosque lleno de frutas. Con pocas fuerzas, se lleva el durazno a la boca, no sin antes agradecer al árbol.

XX
Por el camino anda Tianshi. Si alguien tira basura, ella la recoge. Si alguien molesta, ella sonríe. Si alguien maldice, ella canta.
-¿Acaso pretendes cambiar al mundo? -le dice un korbat.
-No. Pretendo cambiarme a mí misma.

XXI
Tianshi estaba a las afueras del Valle Feliz, observando los copos de nieve caer. Ninguno caía en el lugar equivocado.

XXII
Un hada oscura se le apareció a Tianshi.
-El camino ante tí es negro; la luz de la lámpara se extingue y triunfa la completa oscuridad.
-La oscuridad es la luz que no ves -le respondió Tianshi.

XXIII
El río es caudaloso y Tianshi puede cruzarlo volando, pero prefiere olvidar que tiene alas. Si ignora a la naturaleza, jamás podrá estar en equilibrio con ella. En la noche, Tianshi sigue las estrellas.

XXIV
Tianshi llegó al país de Huan. Los ciudadanos están hartos de su tiránico gobierno y se han alzado en armas. Tianshi se une a ellos para curar de los heridos. Cuando capturan a soldados enemigos, ella también los cura.

XXV
Los rebeldes se acercaron a Tianshi.
-Escuchamos que eres una taoísta y necesitamos de tus poderes. Hemos escuchado que puedes elaborar talismanes y controlar a los muertos. Usa tus poderes para salvar a los vivos.
-¿Han perdido a alguien?
-Sí, hemos perdido a nuestros familiares y amigos.
-Tráiganme sus cuerpos.
-¿Cómo? ¡No! ¡Eso es aberrante!
-En ese caso no me pidan ese tipo de cosas desagradables.

XXVI
El líder de los rebeldes es un joven acara llamado Chen. Una batalla está por desatarse y sus comandantes le piden que lanze el ataque, pero Chen tiene sus dudas: su ejército de campesinos es débil. Tianshi hace su interpretación de la situación en base al Yi Jing:
-Seis en el cuarto lugar. El ejército retrocede. No hay nada de que reprocharse. Al enfrentar a un enemigo superior, retirarse es la única opción. No hay valor en insistir en una lucha sin esperanza.
Chen hizo retroceder a su ejército y de esa forma se salvaron los hombres. Su ejército se fortaleció más tarde y consiguió una victoria.

XXVII
Tianshi fue apresada por las fuerzas del gobierno. En la prisión pide permiso para trabajar como enfermera. Regala sus raciones a los débiles y se dedica a aliviar el sufrimiento de los heridos. Incluso los guardias se han encariñado con ella. Pero otros no la ven con buenos ojos, le gritan y se comportan de una forma ruda. Tianshi no deja de ser amable con ellos.

XXVIII
Al enterarse que ha capturado a una hechicera taoísta, el poderoso grarrl gobernador de aquél país la lleva a lo alto de un monte, desde donde los altos jefes del ejército observan el campo de batalla.
-Yo también conozco sobre divinación -dice el gobernador-. He visto al rayo y ello indica que debo atacar sin piedad. Los rebeldes tienen inferioridad númerica, son un puñado de campesinos y huirán empavorecidos al ver a mi ejército. ¿Crees que el Cielo me favorece?
-Ciertamente tus enemigos están en una posición desesperada -contesta Tianshi-. Por ello cada uno de ellos peleará por 10 hombres, y tu ejército será destruido.
-¡Tonterías! -exclama el gobernador y da la señal para lanzar su ejército al ataque.
Todo ocurre como Tianshi lo ha previsto, y los rebeldes, al pelear por sus vidas, combaten con mayor fuerza y consiguen una victoria decisiva.


XXIX
Chen y Tianshi conversaban mientras atravesaban un puente sobre el río. Tianshi dijo:
-Mira como las carpas nadan a su antojo, ésta es la alegría de los peces.
-Si no eres un pez, ¿Cómo sabes en que consiste la alegría de los peces? -le respondió Chen.
-Si tú no eres yo, ¿Como sabes que yo no se en qué consiste la alegría de los peces? -respondió Tianshi.

XXX
Chen fue elegido como el nuevo soberano del país de Huan. Le ofreció a Tenshi un alto cargo en el gobierno.
-Necesito consejos. Dime como puedo ser un buen gobernante.
-No necesitas pedirme consejos. Aprende del cielo, que no produce nada pero que transforma todo lo que tiene vida. Aprende de la tierra, que no hace fuerza pero sostiene todo lo que vive.
Tianshi partió de aquél país y siguió su camino.

XXXI
Un noble chia caballero volvió de cacería y se sentó en una banca del jardín que trabajaba Tianshi.
-¡Dios mío! ¡Estoy tan cansado que ya no tengo energía para hacer nada!
-Si no te queda energía, ¿De dónde la sacas para quejarte?

XXXII
En un día caluroso, Tianshi abre su abánico. Sabe que el aire está en todos lados, pero no podrá refrescarle si no lo agita. Las cosas obvias suelen olvidarse con facilidad.

XXXIII
Miles de días y miles de noches han transcurrido. Tianshi anda por campo abierto, y se echa a ver las nubes. Algunas forman figuras agradables, otras no.
 "Nada guarda conexión conmigo. Dejo que se transformen sin intentar manipularlas".
Se sienta y se pone a contemplar la montaña a lo lejos.
 "No se deja vencer, se mantiene allí año con año".

XXXIV
Tianshi ha aprendido a tocar el konghou (arpa china). Visita una aldea para deleitar a la gente con la música. Desea utilizar sus habilidades para hacer felices a los demás.


XXXV
Mientras practica a la sombra de un árbol, Tianshi escucha sollozar a alguien: Es un joven zafara rojo. Tianshi toca especialmente para él.

XXXVI
El zafara está sumamente impresionado, pero se siente incómodo ante la presencia de una extraña. En realidad, todos le hacen sentir nervioso, siente que la gente le hace daño.
-Deja que tu energía celestial fluya -Tianshi habla suavemente-; Manifiéstala en forma de amor, ternura y deseos de ayudar. Y si los tiempos son difíciles para amar, dar ternura o ayudar, entonces cuida de ti. Aunque no hagas nada, si evitas hacer daño y vives en paz, entonces ya estás haciendo las cosas bien.
El zafara experimenta una emoción desconocida en su interior: Nunca antes alguien le había hablado así. Vuelve a echarse en el césped. Disfrutando de las notas musicales, ahora sabe que está haciendo lo correcto.

XXXVII
Los aldeanos le piden a Tianshi que acuda a cierto hogar para hacerse cargo de una shoryu enferma y anciana. Al llegar y presentarse, poco a poco comienza a reconocer a la anciana que está en cama.
-¿Shou? ¿Eres tú, Shou San?
-Esa voz... -responde la anciana- Soy ciega pero aún puedo escuchar claramente. Y recuerdo esa voz...
-¡Shou, ha pasado tanto tiempo!
-¡S-Su Alteza!
Tianshi ha reencontrado a su fiel amiga. Shou está muy emocionada y su voz se quiebra. Tianshi le toma una mano y la acerca a su rostro.
-Le he buscado durante largo tiempo, Su Alteza -una jovial sonrisa se dibuja en el rostro de la anciana-. Soy la última con vida del reinado de su honorable padre. He vivido demasiado y todos se han marchado ya... Pero usted ha regresado al lado de vuestra humilde servidora.
-Tan formal como siempre, mi querida Shou -Tianshi también está feliz de volver a ver a su amiga.

XXXVIII
Tianshi cuida de su antigua amiga y tutora. Se hace cargo de alimentarla y asear el pequeño hogar. También le toca el arpa y le canta. Una noche, Shou tiene algo que pedirle.
-Hace años comencé a escribir mis memorias -el tono de Shou es de disculpa-. En ellas he recopilado todos los conocimientos y experiencias que he adquirido. Mis vivencias y desventuras, todo está ahí. Pero fuí perdiendo la vista, y ahora me es imposible continuar.
-Shou, yo me haré cargo de ordenar y publicar tu obra.
-Gracias, Su Alteza... Temía irme de este mundo sin haber concluido mis escritos, pero ahora sé que están en las mejores manos.
-Prometo que terminaré tu trabajo, Shou. Lo haré de todo corazón por tí. No tienes nada que temer.
-No tengo suficientes palabras de agradecimiento... Algo más, si me lo concede... Por favor, agregue una pequeña alusión a este último encuentro, entre usted y yo. Luego, ponga punto final a mi historia.

XXXIX
Las horas pasan en quietud. Solamente se escucha el crujir del fuego en la chimenea. Shou rompe el silencio.
-Me alegra mucho haberla encontrado al fin, Su Alteza. He cumplido mi misión...
-Yo también estoy muy feliz...
-Ahora puedo volver a la biblioteca... ¿Lo recuerda, Su Alteza? Aquellos tiempos... Antes yo era su maestra, pero durante una época me desvíe de las enseñanzas. Ahora usted es una Celestial, y yo una anciana moribunda.
Tianshi guarda silencio. Shou vuelve a tomar la palabra.
-Su Alteza, yo... la quiero mucho.
A estas palabras, Tianshi sostiene la mano de su amiga contra su mejilla.
-Siempre me quisiste mucho, ¿no es así Shou?
Vuelven a transcurrir los minutos. Ahora habla Tianshi.
-Perdóname Shou... Por haberte dejado. Por dejarlos a todos... Perdóname por favor...
-Su Alteza -en la voz de Shou no hay rencor, sólo quietud-. No llore por favor.
Tianshi se sorprende. Su amiga es ciega, pero puede ver las lágrimas que se acumulan bajo sus ojos.
. -¿Recuerda la carta de despedida? -prosigue Shou-. "Quiero ser el agua del río en la montaña", fue lo que escribió. Aquello me puso tan contenta. Sabía que en donde quiera que estuviese, Su Alteza sería feliz. Por favor, no llore. Meditemos juntas como en los viejos tiempos.
Tianshi accede. Enciende una varita de incienso y ambas guardan silencio.

XL
El agua baja de la montaña y sigue su curso hacia el mar. Posteriormente se evapora y vuelve a tierra en forma de lluvia. Es un flujo que se repite una y otra vez. La vida y el Universo completan y renuevan su ciclo, girando en una espiral sin fin. La varita de incienso se rompe.
-Cuando al reino llega la primavera -es Shou quien habla-; entonces se abren todas las flores. Cuando llega el otoño, caen las hojas de los árboles.
-Cuando se vive... no hay más que vida -Tianshi se esfuerza en controlar su voz-. Cuando se muere, no hay más que muerte.
-Y cuando se ama, no hay más que amor -agrega su amiga, enternecida.
Shou no tiene nada más que decir. Tianshi estará eternamente agradecida hacia su amiga. Estará siempre con ella en la memoria de su corazón.


XLI
Es de noche y no hay nadie en el valle. Tianshi toca el konghou. Qué lejos han quedado ya los tiempos del Reino de Azure, con sus fuentes, alfombras, cortinas y sábanas de seda; el té bajo la sombrilla en el jardín. Que lejos están ahora los banquetes, los costosos trajes y regalos, los elegantes aludadores y pretendientes, los paseos en carruaje y los briosos corceles. Lejos quedaron sus padres, amorosos y protectores, que deseaban lo mejor para ella. Lejos quedaron los exquisitos ratos en la biblioteca de la vieja amiga Shou, que sonreía tímidamente detrás de los libros. Tianshi ahora se siente sola. De inmediato rectifica:
-No estoy sola. El Cielo está conmigo a donde quiera que voy.
Sigue tocando el konghou.

XLII
Tianshi deja un lindo ramo de rosas al pie de la tumba y hace una inclinación respetuosa. El Sol ha salido, los pájaros cantan, los habitantes del pueblo siguen su rutina diaria, y Tianshi se pasea por el cementerio. Las cosas simplemente fluyen.

XLIII
Tianshi decide permanecer un poco más de tiempo en aquella aldea para organizar los escritos de su amiga. También aprovecha el tiempo para salir y ayudar a la gente con sus tareas. No pide nada a cambio, pero algunos aldeanos, aunque muy humildes, le regalan comida o té. El joven zafara rojo también le lleva alimentos y pasa largos ratos junto a ella, aprendiendo.

XLIV
Como fuego se expande el rumor de que hay una santa viviendo en la aldea. Se dice que ella entiende el dolor de la gente, que cuida de los enfermos y que ayuna mucho. Que es caritativa, que acepta tareas difíciles y que irradia influencias positivas. Es por eso que cada día hay más gente a la puerta de la pequeña choza de Tianshi. Ella deja de escribir y los atiende amablemente. A los desorientados les da buenos consejos, a los enfermos les prepara remedios y a los hambrientos les da de comer.

XLV
—Que aburrido estoy —un joven jubjub amarillo no deja de quejarse—; Estar aquí sin hacer nada es monótono y aburrido.
—Aprende a disfrutar del aburrimiento —le recomienda Tianshi—. Si te aburres, significa que todo está en perfectas condiciones. Las cosas que parecen monótonas pueden ayudarte a serenarte.
—Pero en este pueblo no hay nada divertido. Quiero irme.
—Puedes divertirte con las cosas sencillas —le respondió Tianshi—. Si te esfuerzas en divertirte, las cosas dejarán de parecerte divertidas al cabo de un rato. Pero si la diversión surge por sí misma y haces que forme parte de tu vida, gozarás de ella.


XLVI
Las semanas transcurren y Tianshi se encuentra en un hogar colmado de ofrendas de durazno e incienso. La gente ahora cree que ella puede romper maleficios, otorgar buena fortuna, curar mágicamente las enfermedades, adivinar el futuro, conceder conocimiento y otra clase de sortilegios. Tianshi es paciente con todos ellos y les comparte sus enseñanzas. Pero la situación para ella cada día empeora.
—Por favor, ayúdeme a encontrar el amor de mi vida —le dice la joven aisha con la más reciente ofrenda—. Necesito un amuleto o alguna una poción, ¡por favor!
—No insistas en buscar el amor —le contesta amablemente Tianshi—. Deja que llegue de forma natural, y no fuerces a nadie ni tampoco a ti misma.
—Oh gran princesa inmortal, reciba estas ofrendas y ayúdeme a conseguir trabajo —le solicita un draik.
—No derroches tu dinero en ofrendas. Acude a la oficina de empleos, ahí te ayudarán.
—¡Necesito buenas calificaciones en la escuela! —le implora un bori.
—Puedo enseñarte métodos de concentración, pero de ti depende estudiar.
—Ayúdeme a conseguir dinero —le dice un lupe borracho ofreciendo un incienso.
—Deja de beber y con seguridad tendrás más dinero en la alcancía.
—Por favor ayúdeme —le ruega una ixi que ha llevado a su hijo enfermo—. Mi hijo está muy enfermo. ¡Sálvelo, por favor!
Tianshi examina al pequeño. Se da cuenta que la fiebre es grave, y se muestra alarmada.
—Este pequeño no debió salir de casa —le dice a la madre—. Ha perdido demasiada energía en el viaje.
—Es que no tenemos dinero para pagar a un médico, pero usted es milagrosa y podrá curarlo.
Tianshi hace su mejor esfuerzo para rescatar al niño que está al borde de la muerte. Cuida de él, lo alimenta adecuadamente y le suministra medicinas. Al cabo de una semana, el niño se ha restablecido por completo.
—Usted realmente obra milagros —la madre se muestra agradecida.


XLVII
Ya Tianshi no tiene ratos libres para escribir, meditar o tocar al arpa. La gente llega a su puerta una tras otra, incluso en la noche. Un día, la gente se retira presurosamente y unos tuskaninnies con armaduras y lanzas irrumpen en el hogar.
—El rey de Eslavia acude ante usted solicitando sus servicios curativos.
—¿En dónde se encuentra Su Majestad?
—La comitiva está afuera, esperándola.
—Informen a Su Majestad que estoy dispuesta a atenderle aquí, con el resto de la gente.
—No. Usted venga.
Tianshi sabe que es inútil insistir: Conoce los caprichos de los poderosos. Sale escoltada por los soldados que le llevan ante una lujosa tienda. Ahí, en una valva salpicada de agua, se encuentra el flotsam soberano de Eslavia, rodeado de sus 5 hijos.
—Nuestro padre está enfermo —le explican los príncipes—. No recuerda las cosas. Por la tarde olvida lo que ha dicho en la mañana; y a la mañana siguiente olvida lo que hizo el día anterior. Cuando sale de paseo, olvida el camino de regreso al palacio. Ayúdalo por favor. Te pagaremos una cuantiosa suma de dinero.
Tianshi lanza un vistazo al rey, que está entretenido con una pelota azul; razona un poco y después se vuelve a los príncipes: —No puedo hacerlo —les contesta.
—¿Qué? ¿Acaso te niegas?
—Su Majestad se ve feliz, lo mejor para él es quedarse así —les explica Tianshi.
Los príncipes pierden la paciencia.
—¡Oye, tú! ¡Nuestro padre es el rey! ¡Tiene que tomar importantes decisiones de gobierno y no puede quedarse en ese estado! ¡Hemos viajado demasiado, así que ayúdalo o ya verás!
Tianshi se resiste pero finalmente accede. Hace que al rey lo tengan sin comer y el enfermo llora por comida; hace que lo encierren en un cuarto oscuro y el rey pide luz.
—Es una enfermedad de la mente —concluye Tianshi—. Puedo curarlo, pero me tomará una semana.
Los príncipes dejan al rey bajo sus cuidados.

XLVIII
Ha transcurrido una semana y Tianshi logra curar al rey. Cuando los príncipes y la comitiva real van a verlo, el rey está furioso y los agrede a todos.
—¡¡Idiotas!! ¿¿Qué me han hecho?? Antes cuando mi memoria estaba perdida yo era feliz, nada me preocupaba, ni siquiera la tierra o el cielo. Estaba conmigo mismo y nada más. Podía ver a las cosas como son y a las personas sin juzgarlas. Pero ahora que me he recobrado todo lo recuerdo, y han vuelto a mí todas las viejas preocupaciones. Las batallas ganadas y perdidas, las intrigas de la corte, los planes de guerra contra los reinos vecinos… Los dolores, penas y odios… ¡Ahora mi mente no se calla, ni un solo momento!
Luego de darles una golpiza con su bastón, se dirige a Tianshi.
—Ayúdame a volver como estaba antes. Quiero volver a perder la memoria.
—Una vez que el paciente ha superado su enfermedad —Tianshi responde lentamente—; no puede contraerla nuevamente. No le queda más remedio que asumir las consecuencias de sus actos.
—Pero soy el rey y es mi deber gobernar con mano dura para mantener la prosperidad de mi tierra. Debo resolver la economía y planear campañas militares... ¡Con tantos asuntos cómo podré estar en paz!
—Si Su Majestad desconoce su propio corazón, —le contesta Tianshi—; entonces no puede seguir gobernando.
A estas palabras, los guardias y los príncipes desenfundan sus espadas.
—¿¿Cómo te atreves a sugerir la renuncia del rey?? ¡No dejaremos tú insolencia sin su merecido castigo!
—¡Cállense! —les grita el rey, y luego se dirige a Tianshi—. Ustedes no saben nada… Muchas pesadillas me asaltan por la noche…
—Si el reinado es la causa de sus angustias, entonces Su Majestad haría bien en renunciar al trono. Si no tiene el coraje para hacerlo, entonces no podrá salvarse.
El momento se vuelve tenso, pero Tianshi se mantiene firme. El rey parece estar muy enfadado, pero consigue calmarse y ordena que se guarden las armas. Se dirige una vez más a Tianshi.
—Hacía mucho tiempo que nadie me hablaba sinceramente. Disculpa por haberte causado tantos problemas. Ahora me retiro.
Los príncipes se interponen al paso del rey:
—¡Padre! ¡Tienes que resolver la sucesión de la corona! ¡Quién de nosotros será tu heredero!
—¡Ja ja ja! ¿Para eso querían que recuperara la memoria, no es así? Cualquiera de ustedes puede ser rey, de todas formas sé que en el futuro llevaran a Eslavia a la guerra. Resuélvanlo como quieran, yo me voy a un monasterio o algo así.
La comitiva real se retira. Tianshi ha ayudado al miserable rey, pero también se ha ayudado a sí misma. Ella también debe encontrar coraje en su interior.

XLIX
—Está noche me marcho de la aldea —le anuncia Tianshi a su amigo el zafara.
—¿Por qué tienes que hacerlo?
—Porque todos quieren beber del agua, pero no se dan cuenta que ella se agota. El agua debe regenerarse para que pueda seguir brindando su frescura.
El joven zafara lo entiende perfectamente y asiente. Tianshi le pasa un pequeño cuaderno.
—Aquí no he anotado conjuro alguno ni remedios milagrosos. Tampoco oraciones ni fórmulas mágicas. Les dejo algunos consejos para que vivan en bienestar, para que conozcan lo que es bello, para que aprendan a vivir en armonía con el Tao. Si la gente me necesita, mi espíritu estará dentro de estos márgenes.
El zafara lo recibe con una respetuosa inclinación. Ayuda a Tianshi con sus cosas y sale a despedirle. —¿Crees que algún día pueda ser como tú?
Tianshi le dirige una afectuosa sonrisa:
—Lo harás. Sigue tu camino.

L
El día se oscurece y una tormenta se desata; Tianshi encuentra refugio bajo unas rocas. La lluvia golpea con fuerza y un terrible rayo parte el cielo. Tianshi ve el espíritu del dragón.
Cuando la tormenta cesa y las nubes empiezan a disiparse, se dibuja un arcoíris. Tianshi vuelve a ver al espíritu del dragón.


---
Y así, Tianshi prosiguió su viaje. Peregrinó de un océano a otro, visitando muchos lugares sagrados. Sus andanzas la llevaron por los reinos de Harmonias, Kazami, Dynamis, Sacreos, Masramias, Saijun, y Murkyland. Ha dejado enseñanzas y buenos actos en todos esos lugares. Santuarios y templos se han levantado en su nombre. E innumerables leyendas se cuentan sobre ella. Se dice que se retira a una montaña sagrada a meditar y contemplar el Universo. Los viajeros cuentan que ella protege los caminos con su magia, los enfermos piden por salud, las víctimas de las injusticias dicen que Tianshi castiga ferozmente a los que hacen el daño y obran el mal. Se cuenta que su voz es el viento que baja de la montaña, en la cual tiene un palacio cuyo techo está adornado de estrellas y la música del arpa inunda el sereno ambiente. La gente asegura que la quinceava noche del noveno mes, la princesa vuela hacia la Luna llena, y que visita a los conejos quienes le reciben con suculentos pastelillos. Otros más dicen que a veces baja de la montaña, con un sombrero de paja y ropas sencillas, para brindar conocimientos, consuelo y alegría.


La Búsqueda del Dragón y la Resurrección del Fénix: La Luna Eterna y el Fuego Inmortal
(Memorias de Shou San)



Se trata de una recopilación de relatos de la vida de una shoyru sombra llamada Shou San, la cual se dice fue una hechicera en el reino de Azure.
El libro en sí se divide en 2 partes: La primera, llamada La Búsqueda del Dragón: Luna Eterna, narra la vida de Shou desde que empieza su entrenamiento como maga. Explica como se fue distanciando de su maestro, para estudiar por cuenta propia los principios de la alquimia oriental. De esa manera aprende a manipular los elementos y a crear miel a partir de sustancias tóxicas.
En capítulos posteriores, se narra la huída de la princesa del Reino, y de como Shou fue puesta a cargo de una de las múltiples expediciones enviadas por el rey para traerla de vuelta.
Los miembros de la expedición se muestran optimistas, pero Shou reconoce que será imposible traer de vuelta a la princesa.
 "Traerla de vuelta sería mortal. Aunque al ave se le encierre en una jaula de oro, morirá".
En el camino encuentran muchos posibles indicios del paso de la princesa. En cierto momento Shou se muestra dichosa de volverla a encontrar, y confiesa que le gustaría escapar junto con la princesa.
 "Se que los apegos hacia los demás ocasionan dolor, pero me arriesgaré por ella. De no encontrarla, me retiraré a meditar en paz a la biblioteca".
Después de muchos años de expedición, la búsqueda fracasa. Shou vuelve a la biblioteca, pero se siente repugnada por los asuntos sociales y políticos del reino, y termina por marcharse. Así concluye el primer libro.

En la segunda parte, La Resurrección del Fénix: Fuego Inmortal, ya no hay más alusiones a la princesa ni al Reino de Azure. Se cuentan las andanzas de Shou hasta llegar al país de Gu Yuan. Ahí se dedica a continuar sus estudios y a ayudar a la gente. Se comienza a volver popular y el rey le propone convertirla en ministra. Luego de meditarlo, Shou acepta.
Los años pasan y la influencia de Shou sobre el rey aumenta. Todas las decisiones importantes se consultan con ella. Lleva al país de Gu Yuan a una nueva época y se convierte en el poder de facto. Propone teorías nunca antes conocidas acerca del orden del Universo.
Sin embargo, comienza a hacerse enemigos. Se tiene que enfrentar a la envidia de los demás ministros, a los celos de la reina y a la desconfianza de los reinos vecinos. Se expanden los rumores de que es una hechicera oscura, que hace terribles experimentos, que lanza maleficios a los seres vivos y que tiene a su disposición a un ejército personal de jianshi (zombies controlados mediante amuletos). La verdad, es que Shou sí ha estado experimentando con magia desconocida.
 "Nuestro único límite debe ser el cielo", anota Shou.
La gente comienza a asustarse de las cosas extrañas que ocurren. La reina cae enferma y el rey no se interesa por ella, en vez de ello sale de viaje a solas con Shou. Algunos ministros opositores desaparecen sin dejar rastro.
Finalmente, el pueblo se subleva contra el rey. Toman el palacio y Shou intenta escapar, pero es apresada en una villa cercana y enviada a un sanatorio, en donde padece humillaciones durante 6 años. Vuelve a intentar fugarse y es enviada a prisión. Ahí pasará gran parte de su vida adulta, en una oscura mazmorra.
Solamente las torturas, la oscuridad y la soledad le hacen entender los errores cometidos. Decide rectificar su camino y aceptar el dolor que ha causado.
Mucho tiempo después, una joven reina se apiada de ella y decide liberarla. Shou sale del país sin dirigir la vista atrás.
Se retira a vivir en paz en una pequeña choza. Entonces comienza a escribir sus memorias. Y solamente entonces vuelve a mencionar a la princesa del Reino de Azure, al reconocer que había aceptado el cargo de ministra de Gu Yuan para que su amiga se enterase de ella.
 "Ya que no podía encontrarla, tenía la esperanza de que al menos ella escuchara hablar de mí".

A estos 2 libros se agrega otra pequeña tercera parte. No tiene nombre pero se le suele llamar La Historia de Tianshi. Es la historia al inicio contada. Al parecer no proviene de Shou. Presumiblemente fue escrita por la princesa Tianshi, de la cual se dice que visitó a Shou en sus últimos días de vida, y en recompensa por su arrepentimiento y sus buenas obras, se encargó de editar y publicar la obra entera.




Heads Up! You're about to leave Neopia!

You've clicked on a link that will take you outside of
Neopets.com. We do not control your destination's website,
so its rules, regulations, and Meepit defense systems will be
different! Are you sure you'd like to continue?



It is a journey
I must face...alone.
*dramatic music*
I want to stay on Neopets,
where the dangers of
Meepit invasion
are taken seriously.
Heads Up! You're about to leave Neopia!

You've clicked on a link that will take you outside of
Neopets.com. We do not control your destination's website,
so its rules, regulations, and Meepit defense systems will be
different! Are you sure you'd like to continue?



It is a journey
I must face...alone.
*dramatic music*
I want to stay on Neopets,
where the dangers of
Meepit invasion
are taken seriously.
Heads Up! You're about to leave Neopia!

You've clicked on a link that will take you outside of
Neopets.com. We do not control your destination's website,
so its rules, regulations, and Meepit defense systems will be
different! Are you sure you'd like to continue?



It is a journey
I must face...alone.
*dramatic music*
I want to stay on Neopets,
where the dangers of
Meepit invasion
are taken seriously.
/help/bumper/headers/log-in-to-facebook

NEOPETS, characters, logos, names and all related indicia
are trademarks of Neopets, Inc., © 1999-2014.
® denotes Reg. US Pat. & TM Office. All rights reserved.

PRIVACY POLICY | Safety Tips | Contact Us | About Us | Press Kit
Use of this site signifies your acceptance of the Terms and Conditions