|
|
Bienvenido a mi mundo, donde nada es lo que parece, pero todo es lo que es...
~~~~~~El lugar donde el viento te toca..
Sólo escuchas el viento...
Pero no se siente como el viento...

Sientes como si algo estuviera rozando contigo, algo suave, pero que a la vez hace sentir tu piel extraña al tacto, como si alguien te estuviera tocando.
Abres los ojos sobresaltado, pero no hay nadie cerca. Estás tendido bajo la sombra de un árbol, en el pasto de un campo, o quizás un jardín muy vasto. Sientes de nuevo esa sensación extraña, pero es sólo el viento. ¿O es el viento? Es muy diferente a cualquier clase de brisa, suave o fuerte, que hayas sentido antes. Pero tiene que ser el viento, pues se escucha de la misma forma, y los árboles se mecen suavemente cada vez que sopla. Al moverse las ramas del árbol, por un espacio entre las hojas te llega la luz del sol a la cara, despertándote de tus pensamientos con su brillo.
Decides olvidar el tema del viento, aunque sigue dándote escalofríos, y te levantas perezosamente para averiguar en qué lugar estás, lo cual te parece mucho más importante.
Al dar tu primer paso notas que la hierba también es diferente, como si estuvieras caminando sobre una alfombra muy suave y mullida. No te parece real. ¿A caso es un sueño? El ligero toque irreal del viento te hace seguir con tu camino.
Luego de caminar un poco, aún adormilado, crees ver algo a lo lejos reposando en uno de los árboles y te acercas con cautela. Sea un sueño o no, es mejor no arriesgarse.
Al estar más cerca, te das cuenta de que es una lupe, su color de pelaje muy especial, una mezcla entre rosa y marrón, en algunas partes más oscuro, en otras más claro. Sin embargo sus ojos son negros, lo cual te da un escalofrío al principio antes de darte cuenta de que son sus párpados cerrados los negros.
Al acercarte, ella mueve las orejas hacia ti, pero no abre los ojos como supones. Con algo más de seguridad te acercas, aunque te espantas cuando de pronto;
-¿Qué haces aquí?-
Recuperándote del susto, pues es una voz femenina muy dulce y suave, y ella sigue con los ojos cerrados, simplemente te encojes de hombros y tratas de alejarte.
-Te he hecho una pregunta.-
Te volteas y ves que la lupe se ha levantado, sin embargo sus ojos siguen cerrados.
-Pues yo...-
Te detienes porque al empezar a hablar, ella mueve las orejas rápidamente hacia ti, como si antes no estuviera segura de dónde estabas. Y no es sorpresa, considerando que no te está mirando.
Ella inclina la cabeza hacia un costado, aún sin abrir los ojos.
-Tu voz... No eres de este lugar, ¿No es así?-
-No exacta-digo, no estoy seguro... De pronto aparecí aquí y todo es tan...- Sientes de nuevo la brisa que te ayuda a completar la frase -...irreal-
Ella simplemente asiente, aunque te parece que estuviera pensando en algo.
-¿Dónde estoy?- Le preguntas al ver que no pensaba decirte más.
-En Azaren.- Responde simplemente, como si estuviera preparada para tu pregunta.
-¿Azaren? Nunca había oído de él, ¿Es un país, una ciudad?-
Ella niega con la cabeza, levantando la cabeza hacia el cielo aunque no parece observarlo -Azaren es un reino.-.
-¿Un reino? Preguntas entonces, incrédulo. Entonces te das cuenta de que estás más lejos de casa de lo que creíste. -¿Y dónde queda Azaren?- Decides preguntar entonces.
-En Aaza.- Responde ella como si fuera lo más natural del mundo.
-¿Aa.. ..za? ¿Y eso qué es?- Empiezas a perder la paciencia y a creer que ella está jugando contigo.
Sin embargo se ve irritada por tu tono. - Aaza es nuestro mundo. El planeta que estás pisando.- Responde con la misma calma de antes, la cual tú careces.
-¡¿Pl-planeta?! ¡Pero qué...- Se voltea hacia ti rápidamente con reproche en sus ojos cerrados, así que te guardas tu comentario. -P-pero... Yo vengo de la Tierra, ¿Cómo podría
er llegado a otro planeta?-
-¿La Tierra?- Ella vuelve a inclinar la cabeza. -Lo lamento, no estás en otro planeta.- No entiendes por qué se disculpa, para ti es la mejor noticia que has escuchado de su parte, hasta que....Te encuentras en otra dimensión.-.
Ahora sí piensas que está loca y que no tiene sentido el hablar con ella. -¡¿Estás loca?!- Ella no se molesta, no abre los ojos, no te responde. Simplemente se voltea, dándote la espalda.
-No tengo tiempo para esto...- La oyes murmurar. Al darte cuenta que estás en un lugar desconocido, completamente solo y que ella es la única persona que se ve en la cercanía, decides seguirla y darle una oportunidad a su historia.
-E-espera, lo lamento... A todo esto, ¿Quién eres tú?- Le preguntas tratando de hacer conversación nuevamente.
-Si te refieres a mi nombre, es Azhelie. Si te refieres a mi cargo, soy la Princesa del reino de Azaren. Si te refieres a cómo llamarme, puedes llamarme Princesa Azhelie. Dice simplemente, sin detenerese a pensar entre las frases.
-¡¿T-tú eres la Princesa?! L-lo siento mucho, si te falté el respeto...- Sin embargo ella te ignorara, así que no parece importarle. -¿A dónde vamos?- preguntas entonces.
-Yo voy al castillo. Donde tú vayas es tu decisión y responsabilidad.- Sin embargo decides seguirla.
-... ¿Por qué no abres los ojos?- Dices entonces para que sepa que la sigues, para hacer conversación y porque ya te estabas aburriendo de caminar.
Ella parece pensar un poco su respuesta, por primera vez. -Soy ciega.- Responde cuando pensabas que se iba a quedar callada.
-...Oh.- Es lo más inteligente que puedes musitar. Eso explica algunas cosas.
~~~~~~El palacio del silencio ..
Caminas un rato detrás de la Princesa Azhelie, aunque el tiempo no parece tan largo debido a tu repentina fascinación por la hierba y el viento de este lugar. Al mirar hacia adelante divisas dos puertas enormes en un muro. Al parecer más allá hay un jardín, ya que por sobre los muros puedes ver las copas de los árboles, las cuales también impiden ver lo que protege tal muro.
Al volver a mirar hacia las puertas te das cuenta de que han sido abiertas, presumiblemente por la Princesa Azhelie, que sigue unos pasos al frente de ti. Al entrar puedes ver un hermoso jardín lleno de plantas; árboles y flores, además de un lago en el centro sobre el cual hay un puente por el que pasas. Te detienes unos segundos a observar la belleza del lugar, sin embargo, al voltearte hacia tu guía, te das cuenta de que ella sigue su camino recto, sin detenerse ni un momento, hacia otro par de puertas que abre nuevamente.
Al pisar más allá de las puertas, te embarga una sensación muy fuerte, mucho más que aquella de la hierba o del viento anteriormente. Estás en una habitación enorme, con pasillos a los costados y escaleras al frente, el piso cubierto por una alfombra roja y dorada, la habitación entera decorada con distintos tipos de muebles, cuadros, candelabros y todo tipo de objetos valiosos. Sin embargo todo esto pasa por alto.
Al estar en este lugar sientes una tremenda calidez, y vuelves a dudar si se trata de tan solo un sueño ante el sentimiento tan irreal que provoca. Todo lo que se encuentra en la habitación parece irradiar calidez, pero sobre todo brillo. No ese que provocan los metales o gemas con que han sido creados los adornos, sino un resplandor interno que viene desde el piso, las paredes, el techo, de cada uno de los muebles, e incluso de su sombra. Y te sientes pequeño, como si no pertenecieras a este lugar y todo a tu alrededor tratara de iluminarte hasta que te desvanecieras.
Pero también, puedes sentir en la atmósfera de ese lugar cálido y brillante una tremenda soledad; cada objeto que conforma el escenario parece estar suspenido en el aire, como si fuera incapaz de moverse del lugar en el que está fijo. No se escuchaba ruido alguno, más que tu respiración y los suaves pasos de la Princesa Azhelie en el piso alfombrado. Ella parece inmune a toda la energía que te abruma de este lugar, como si todavía estuviera caminando en el exterior, su respiración y sus pasos seguían siendo los mismos. Éstos eran los únicos movimientos en todo el lugar, además de sus orejas que de vez en cuando se volteaban hacia ti, como asegurándose de que aún estabas ahí.
Al darte cuenta de que, por detenerte a contemplarlo todo, ella se te ha adelantado un buen trecho, empiezas a correr para volver a estar detrás suyo. Sin embargo, al llegar te das cuenta de cómo resuenan tus pasos en las paredes, y te detienes nuevamente. Te sientes culpable, como un niño que derrama la tinta negra sobre un papel completamente blanco, o un hombre que deja caer una piedra a la laguna, agitando el agua y ahuyentando a los peces. Te sientes como si acabaras de romper el silencio sagrado en aquel lugar, al hacer eco tus pasos apresurados sobre la alfombra.
-¡Avanza ya!- No necesitas preguntarte de quién es esa voz. A pesar de que grite, su voz dulce y calmada parece encajar perfectamente en ese lugar, como si no fuera más que una pausa en el silencio, en lugar de un cuchillo que lo corta. Y es que su voz es igual de cálida que aquel lugar, igual de resplandeciente que las paredes. Y es que ella pertenece allí, y puedes darte cuenta sólo escuchando su voz mezclarse con sus pasos relajados en la silenciosa habitación. Pero, ¿Acaso será que su voz no perturba el silencio y soledad del entorno, porque ella siente la misma soledad?.

~~~~~~La Princesa de un reino desierto ..
La Princesa Azhelie sube por las escaleras que se encontraban al final de la habitación, y al seguirla llegas a una sala aún más grande que la anterior, si esto es posible. La alfombra roja y dorada se extiende por el piso hasta llegar a unas sillas muy imponentes, presumiblemente tronos, adornados por los mismos colores. Éstos parecen irradiar su propia luz también, pero como antes, la Princesa los ignora y se acerca a la ventana abierta. Miras hacia afuera con ella, y ves otro sector de aquel jardín por el que entraron, las verdes copas de los árboles a la altura de la ventana. No recuerdas el haber visto un verde tan profundo nunca antes. A tu lado escuchas el suave suspiro de la Princesa, trayéndote de nuevo a la realidad. ¿Es esta la realidad? Sientes tu cuerpo extraño, como si tu mente estuviera en otro lugar, y te cuesta trabajo pensar o moverte. Al voltearte hacia ella, notas sus orejas apuntando hacia afuera de la ventana, como si mirara a través de ella. Diriges tu mirada como siguiendo el trayecto de sus negras orejas, y por sobre las copas de los árboles logras ver algunas casas, y un camino, como una ciudad a lo lejos. Pero no hay nadie. Las casas se ven cerradas y la calle desierta. Miras en todas direcciones, esperando ver a alguien aparecer de repente.

-No vas a ver a nadie.- Escuchas su voz pero, desafiando sus palabras, sigues escudriñando con la vista los lugares que logras ver entre las hojas de los árboles.
La Princesa parece molestarse al darse cuenta de que no le crees, ya que frunce el entrecejo.-Ya te dije que no verás a nadie. Este es mi reino. Yo lo conozco.- Esta vez te volteas hacia ella.
-¿Pero por qué?- Sientes un escalofrío al pronunciar estas palabras, esperando lo peor. Ella no mueve la cabeza; sólamente dirige las orejas hacia ti. -No hay... no hay casi nadie. Y los que hay saben- Esperas que continúe, ya que la frase te parece algo inconclusa. Luego de unos momentos lo hace, -Saben qué es mejor. Saben que es más seguro ocultarse.-
-¿Ocultarse? ¿De qué?-
Ella hace un resoplido suave con la nariz y agita la cabeza con delicadeza. -Los humanos se ocultan de lo que no conocen, porque los humanos le temen a lo desconocido. Le temen a la oscuridad, le temen a la muerte, a la soledad y al silencio. Ellos le temen a Él. Le temen a las heridas que puede causarles.-
Parpadeas unas veces, dejando que tu cerebro comprenda sus palabras. - ¿A Él? ¿A quién?-
Ella se queda quieta, y echa las orejas hacia atrás. Murmura algo que no comprendes y se da la vuelta, dejándote solo en la ventana.
Te das cuenta de que se está alejando así que la sigues nuevamente, -¡Espera!-
Ella se detiene en seco pero no se mueve más que eso. -¿Qué pasa ahora?-
-¿Por qué tienen miedo?- Haces una seña hacia la ventana, donde estaban las casas vacías. La Princesa Azhelie suspira. -Porque les dijimos que están en peligro.-
-¿Pero por qué hacen eso? ¿Por qué los asustas?-
Ella se da la vuelta y levanta el hocico y las orejas hacia ti, tan intensamente que casi sientes como si te estuviera mirando. -No los asusto. Sólo les digo la verdad.-
-P-pero... los aterras...- Recién ahora, en el tono de tu voz, te das cuenta de la pena que sentías por esa gente, tan asustada como para salir de sus casas.
Ella suspira nuevamente, aunque esta vez es más corto. -Aterrados por la verdad, están más seguros que engañados por la mentira.- Dice simplemente, y se dirige a salir de la habitación.
Te quedas pensando en lo que dijo, y luego la sigues a través del pasillo.
Sigues pensando, al encontrarte con el silencio casi absoluto que los pasos interrumpen. El silencio de este lugar, además de sentirse solitario, parece invitar a tu mente a pensar.
-Podría-- Te detienes con la reacción tan repentina de sus orejas hacia ti, pero sigues. -¿Podría saber más sobre ti?-
-¿Por qué?- Su voz es muy suave, y casi parece una frase en vez de una pregunta.
-Porque... este lugar, todo es tan diferente al lugar de donde vengo... quizás si sé más sobre ti, pueda... entender mejor todo.- Dices dubitativo. La verdad piensas que al saber más sobre la Princesa, el castillo, o incluso el reino, te pueda ayudar a creer mejor todo este cuento que parece haber salido de un libro. La Princesa Azhelie parece entenderte, así que asiente suavemente, y dejas escapar el aire que estabas conteniendo sin darte cuenta. Sin duda era una princesa. Era dulce y delicada, pero de todas formas era severa e inspiraba respeto.
~~~~~~Datos de la Princesa ..
Nombre: Azhelie de Azaren.
Significado: De azalea, una flor.
Cargo: Princesa heredera al trono del reino de Azaren, y hechicera de alto rango.
Superiores: Mis padres, mis maestros y mi señor.
Género: Femenino.
Edad: 20 años humanos
Amor: ...Una princesa no debe amar, mi reino es más importante... aunque sé que en algún momento deberé tener un heredero...
Color de pincel: niña real. niña de la realeza?
Color de pelaje: Diferentes tonos de marrón-rosa, gris, y negro.
Color de ojos: Rosa-Fucsia.
Ropa: Vestido morado con detalles en lila y rojo.
Accesorios: Tiara de princesa, collar de gemas, brazalete y broche de corazón con alas.
Elementos: Puedo usar el que sea excepto del Vacío, aunque destaco en magia de fuego y de relámpago.
Familia: Los antiguos reyes de Azaren, y mi hermana mayor, todos fallecidos.
Amigos: Varios habitantes de Azaren.
Mascota: Azhon, se parece vagamente a mi señor.
Gustos: Tranquilidad, calidez, bondad... un buen libro y quizás algún dulce, como cuando era niña.
Disgustos: Personas deshonestas o que disfruten el sufrimiento de los demás, valga decir asesinos, mercenarios, piratas, ladrones, uno en especial. Sí, eso va para ti. Sangre... no quiero volver a sentirla y me alegro de no haberla visto.
~~~~~~Eso fue lo que elegí..
Mi historia no es sencilla, pero tampoco es tan compleja. Simplemente, a diferencia de los cuentos de hadas, es una suma de cosas que se desataron en otras, en vez de una acción llevando a otra y así. Por eso para entenderla, tendré que contarte primero sobre mí, sobre mi vida y sobre las personas que me rodearon durante ella.
Yo fui la segunda hija del Rey Azoran y la Reina Sara. Quizás te parezca que Sara no es un nombre muy propio de la realeza, y tienes razón. La Reina Sara fue una plebeya hasta que el, entonces Príncipe, Azoran la eligió como esposa. Obviamente ella no tenía la opción de rechazarlo, así que lo quisiera o no, se convirtió en Reina.
Desde pequeña, siempre me gustó mucho leer. Pero no me gustaban todas las historias. Sólo me gustaban aquellas que tenían un final feliz, en que los personajes no sufrían, porque yo los veía como si fueran verdaderas personas, y sentía también ese sufrimiento. Una vez lo hablé con mi madre, una mujer fuerte y cálida, mi modelo a seguir. Ella se rió suavemente,
-Ay, cariño, en todas las historias tienen que pasar cosas malas, cosas que deben superar los personajes para llegar al final feliz.
Bajé las orejas.
-¿Por qué?- Sentí su brazo alrededor de mi cuerpo.
-Si no hubieran cosas malas, los cuentos no se parecerían a la realidad.
-No tienen que parecerse. Son cuentos.- Ella se rió nuevamente y empezó a acariciarme el pelaje -Además, ¿Qué tiene de malo la realidad?.
-Aunque no se tuvieran que parecer, si en ellos no pasaran algunas cosas malas, ¿Para qué leeríamos los cuentos?- Ella ignoró limpiamente mi segunda pregunta, pero no quise volver atrás.
-Pues para leer cosas buenas...
-Sería muy aburrido si únicamente ocurrieran cosas buenas, sería todo demasiado fácil.-
-No importa. Que sea fácil. Los personajes no se merecen sufrir.

Mi madre siempre me dijo que era muy testaruda, así que rara vez discutía conmigo por mucho tiempo. Tampoco es que me diera la razón, simplemente trataba de encontrar un modo de distraerme. Fue hasta mucho más tarde que supe por qué debían haber cosas malas para que los cuentos fueran más reales, sobre todo porque yo ya no leía cuentos.
Mi ejemplo a seguir siempre fue mi madre. Ella era inteligente, cálida, dulce, fuerte y cariñosa. Por eso me sobresalté la primera vez que escuché a gente en el palacio diciendo que ella no estaba hecha para ser Reina. Lo que oí fue un simple cuchicheo entre el personal, pero aún así me dejó con la duda de a qué se referían con ello.

Mi padre, el Rey Azoran, al igual que el reino que mí misma, tenía al comienzo de su nombre Az, el nombre de nuestro dios y señor. El inicio, el final, y todo lo que hay en medio.
Nunca pasé mucho tiempo con mi padre. De hecho, hasta donde yo sabía él no pasaba mucho tiempo ni conmigo, ni con mi madre, ni con mi hermana. Sólo se ocupaba de las labores de un gobernante y luego de tenerme a mí, su segunda hija, empezó a tener un contacto cada vez más lejano con su familia. Quizás si yo hubiera tenido otra perspectiva, hubiera pensado que no nos quería, que no le importábamos. Pero eso no era cierto, yo sabía que él estaba muy orgulloso de mí, y que se preocupaba mucho por nuestro reino.

Mi hermana se llamaba Rhozen. Al igual que el mio, su nombre fue inspirado en una flor. Una flor hermosa, pero llena de espinas. Así era mi hermana.
Yo quería mucho a mi hermana. Desde pequeña, nunca jugué con ella porque era bastante mayor que yo cuando nací. Ni si quiera cuando empecé mi entrenamiento logré estar con ella, al estar en un tipo de clase diferente. Ella nunca me hablaba al verme, a menos que yo lo hiciera. De todas formas yo la admiraba.
Nunca le agradé a mi hermana. Me consideraba un estorbo, un extra, una pieza que sobra del rompecabezas de su escena perfecta. Lástima que no me di cuenta.
Mi hermana tenía los ojos marrón oscuro, yo los tenía rosado-fucsia.
-Hola, Rhozen, esto, verás...- La voz se escuchaba algo entrecortada y nerviosa, despertando mi curiosidad mientras caminaba por el pasillo. No me resultaba desconocida, era del hijo de uno de los nobles que a veces nos visitaban, pero no recordaba bien de cuál.
-¿Dime?- La voz de mi hermana sonaba distinta, más suave, quizás dulce; pero no tierna, en lo absoluto.
-Pues, ya sabes, si es que no estás ocupada, Rhozen...
-Oh, puedes llamarme Rhoz- dijo mi hermana nuevamente con ese tono de voz, mezclado con el de alguien que está a punto de dar el último paso para conseguir lo que desea.
-Hermana, nadie debe llamarnos de otra forma que nuestro nombre.- interrumpí, confundida por la conversación, y sin darle oportunidad al chico de responder.
-¿Esta es tu hermanita, eh? Qué bonita es- Sentí algo de vergüenza ante sus palabras, pero al menos me salvaron de la mirada iracunda de Rhozen.
-Gr-gracias...- me había sorprendido, no sólo sus palabras, sino la forma en que su voz nerviosa había cambiado a una tan entusiasta. Juraría que mi hermana me empezó a gruñir.
-Oye, ¿No que eres una gran hechicera? A ver, ¡Muéstrame un truco!- Su voz sonaba tan entusiasmada, que, ante la mirada aún furiosa de mi derrotada hermana, tuve que complacerlo.
Mi hermana siempre quiso ser el centro de atención. Lo fue, hasta que yo cumplí los catorce años más o menos, y las miradas fueron empezando lenta pero seguramente a resbalarse hasta mí, lo cual la enfadaba muchísimo. Sus ojos oscuros parecían querer destrozarme cada vez que pasaba.
Rhozen comenzó a pasar cada vez más tiempo sola, encerrada en su habitación o en la biblioteca, y yo la veía muy poco. Sus maestros también la notaban distraída, pero cualquiera que intentara hablar con ella sobre eso recibiría un gruñido de su parte. También, en las pocas oportunidades en que me encontraba con ella, siempre desviaba la mirada y evitaba mirarme a la cara.
-¿Quieres practicar?
Su voz me tomó completamente por sorpresa, en especial el saber que iba dirigida a mí, y con una agresividad mucho menor a la que hubiera recibido antes de su parte. Si es que me hubiera hablado antes, claro.
-¿Q-qué?- La voz me sonó baja como un susurro por la sorpresa, tanto que era difícil notar el tono de pregunta en ella.
-Que si quieres practicar, - Juraría que iba a agregar algo a esa frase, probablemente se referiría a mí con una palabra que una princesa no debería pronunciar, pero se contuvo. Sabía que no estaba a punto de decirme qué era lo que quería practicar, pues era obvio.
Desde pequeñas, a mi hermana y a mí nos entrenaron para ser hechiceras. Los humanos siempre han sido escépticos frente al tema de la magia, pero para nosotros es algo natural, puesto que fuimos creados y vivimos en ella.
Poco después de que yo comenzara a practicar los hechizos, se dieron cuenta de que yo era muy buena. Mi energía fluía fácilmente y mi cerebro memorizaba con extrema rapidez los conjuros que los invocaban. Rápidamente me hice famosa por ello, mientras mi hermana era una estudiante común. Normal. Ella nunca quiso ser normal, siempre buscaba sobresalir a toda costa. A mí la verdad no me importaba.
Sólo hice siempre lo que me gustaba, y eso incluía la magia. Desde que tengo memoria me encanta leer, y podía devorar un libro grueso de hechizos en apenas unos días. Además de eso, disfrutaba con cada hechizo que lograba, que aprendía y que repetía, por muy simple o complejo que fuera. Simplemente sentir la energía correr por mi sangre era suficiente para hacer que adorara ser una hechicera. Pero eso nunca le bastó a mi hermana, que quería ser mejor y más fuerte por el camino de la magia.
Ella sabía que yo no podía rechazar su propuesta. Me miró con ojos expectantes; indiferentes, pero con alguna expresión contenida que no pude descifrar. No importaba, porque ella sabía desde el principio que no me iba a rehusar. Separé un poco las patas.
Nuevamente me miraba con esa mezcla de ansiedad e indiferencia, aunque aún con esa pizca de superioridad y desprecio que siempre invadían su rostro. En mi mente comencé a calcular y ordenar todos los hechizos que conocía y pensar cuál sería el más adecuado.
- Ve primero tú.- Al no estar segura de lo que planeaba, puesto que ella nunca me había propuesto antes una práctica amistosa, pensé qie lo mejor sería dejarla ir primero. Ella asintió una sóla vez, su sonrisa complacida inundándole el rostro.
Empezó a pronunciar en voz baja, moviendo la boca rápidamente en cada palabra, apresurándose por llegar a la siguiente. Al escucharla atentamente me di cuenta de que no conocía el hechizo que estaba invocando, y me sobresalté. Si no sabía lo que venía no podía prepararme para ello. Su voz seguía pronunciando las palabras una detrás de la otra sin casi pausa en el medio. Estaba acostumbrada a pensar con la voz de mi oponente de fondo, pero los nervios empezaron a apoderarse de mí al darme cuenta de lo largo que era el encantamiento. Una palabra, y otra, y otra... con la rapidez que las pronunciaba parecían una sóla palabra, larga, y letal.
Pensé en huir de ahí, pero las patas no me respondían. Mis orejas estaban rectas y tiesas escuchando su conjuro con sumo interés. Aunque el cuerpo me reaccionara, no era capaz de huir. La curiosidad me embargaba el cuerpo, la curiosidad por saber qué era aquello que le estaba tomando tanto tiempo recitar. Todo empezó a darme vueltas y me sentí mareada, entonces, sentí un crujido sordo delante de mí. Sus dientes. Se habían cerrado de golpe al pronunciar la última letra del conjuro, y volví entonces a ser consciente de la presencia de mi hermana a unos metros de mí, sonriéndome con malicia, enseñando los colmillos.
Fruncí las cejas y eché las orejas hacia atrás, esperando lo que llegara. Pero no llegó, y me empecé a sentir muy cansada. Los párpados me pesaban más y más, hasta que caí al suelo y los cerré por completo.
La cabeza me pesaba mucho, y sentía que todo me daba vueltas aún. Escuchaba el latido de mi corazón muy fuerte, tanto que tuve que mover las orejas hacia atrás en un intento de que me dejara de doler la cabeza por el fuerte sonido. Traté de respirar hondo y me atraganté con el aire, aún desorientada, y comencé a toser. Pude escuchar unos pasos acercarse hacia mí.
-Azhelie, cielo, ¿Estás bien?- La voz de mi madre, sin duda, y sonaba muy preocupada. Traté de levantarme de la suave superficie sobre la cual estaba recostada, pero me sentí sin fuerzas. Alcé la cabeza, pero los párpados me pesaban demasiado, aunque no me sintiera en absoluto cansada. Me rendí y olisqueé un poco, tratando de localizarla.
-E-eso creo, ¿Qué fue lo que pasó?- Sentía la garganta seca y me pregunté por cuánto tiempo había estado inconciente.
La sentí bufar suavemente y luego aspirar aire por la boca, generando un suave gruñido.-Tu hermana...- Escuché su movimiento como si se girara a mirar en otra dirección y luego volviera a mirarme. Ahora su voz sonaba como si retuviera un tono ácido de advertencia.-Ella usó contigo un hechizo muy poderoso.
Los recuerdos volvieron a mí, pero no les hallé sentido, así que sacudí la cabeza, -Pero mamá, no me pasó nada.
Su silencio me puso nerviosa y se me hizo eterno.
-Cariño, ¿Puedes mirarme?.
Intenté con toda mi fuerza abrir los ojos.
-N-no, yo... lo siento-
-Azhelie...- Me interrumpió para llamar mi atención, ahora su tono de advertencia se había desvanecido por completo para pasar a uno de resignación, tristeza. - Fue un hechizo pasivo, pero ahora no vas a poder abrir los ojos.-
¿Qué?
¿Por qué?
Era cierto, no había forma de separar los párpados. Dirigí la cabeza hacia todos lados de la habitación, esperando de alguna forma que eso hiciera alguna diferencia. Pero no la hubo.
Mi hermana fue castigada, pero eso no hizo alguna diferencia. Ni ella misma sabía cómo anular el hechizo, ya que a penas le habían quedado fuerzas luego de recitarlo y había caído inconsciente al igual que yo. El libro del que había aprendido tal magia no estaba en ninguna parte, probablemente ella misma lo hubiera hecho desaparecer.
Nunca pensé que debería vivir sin poder ver, pero lo hice. Mis sentidos se aguzaron, en especial el oído y el olfato. Como conocía el castillo de toda la vida, simplemente tenía que recordar dónde estaba cada cosa.
Todo eso dejó de ser un problema con el tiempo. Me molestaba no poder ver a mis padres, o a la gente del castillo, o no poder ver el cielo, los árboles... Aún así, lo peor era no poder leer. Siempre amé leer y tuve estanterías llenas de libros en mi habitación, que ahora no me servían. En la noche debía acurrucarme en mi cama, con la cabeza aplastada contra la almohada en vergüenza, mientras mi madre me leía como cuando era pequeña. Tampoco podía aprender nuevos hechizos, ya que estaban escritos en libros, en un idioma antiguo que mi madre no podía leer puesto que nunca había tenido la oportunidad de aprenderlo. Y aún si pudiera, antes de que lo leyera completo se le iría la voz por la cantidad de palabras escritas en las hojas.

Azaren, al ser una isla-continente, no tiene fronteras con ningún otro país, lo cual le había ahorrado siempre las batallas por el territorio terrestre. Además, era conocida la tradición de la familia real por aprender magia, y que siempre al menos uno de los hijos sería sumamente diestro en ella, por lo que los reinos del sur siempre temieron atacarnos. A pesar de esto era bien conocida la ambición que sentían por nuestra tierra de climas tan fuertes en cada extremo.
-¡Azhelie!
Me desperté abruptamente al oír mi nombre. Sin embargo, todo estaba en silencio, más que de costumbre, lo cual me hizo estremecer. Enderecé las orejas hacia el lugar en el que recordaba se encontraba la puerta. Pude escuchar una respiración baja, pero rápida.
-¿Azhelie?
Supe que se trataba de mi madre, no sólo por su voz, sino porque era la única que me llamaba por mi nombre sin mi título, incluyendo a mi padre.
Su voz se oía asustada.
Me levanté de un salto.
-¿Mamá? ¿Qué pasa?
Caminé hasta toparme con la puerta con la cabeza, en una señal de que entrara. Ella suspiró aliviada y abrió la puerta. En un segundo estuve entre sus brazos.
-¡Oh, cariño, qué bueno que estás bien!
Su voz era de puro alivio, pero no me tranquilizó en lo absoluto, aunque le devolví el abrazo.
-¿Qué pasa?- Repetí.
Pude sentirla dudar, y la fulminé con la mirada a través de mis ojos cerrados. Sólo ella se daría cuenta.
-Un reino del sur se ha enterado...- Ella iba a seguir, pero mi rápida inhalación de aire le hizo ver que ya sabía lo que venía. Sabían lo que me había pasado, a la hechicera más poderosa del reino. Mis maestros eran ya ancianos que no tenían suficiente capacidad mágica en la sangre para hacer los hechizos que me enseñaban. Bajé las orejas, en una mezcla de tristeza, enfado, y para no escuchar la respuesta a la pregunta que iba a hacer. Tragué saliva.
-¿Dónde están?
-Los guardias dicen que pronto habrán entrado a la ciudad.
A la ciudad.
Ya estaban aquí.
Me levanté y corrí a través de la puerta abierta en lo que quizás sería un intento de llegar a algún lugar de no haberme golpeado contra la pared al costado del pasillo. Estaba cansada y aterrada y pude oír el latido de mi corazón contra el cemento de la pared, retumbando con tal fuerza que me pregunté si alguien sería capaz de escucharlo. Si ellos serían capaces de escucharlo.
Apreté la frente contra el duro cemento, mi respiración rebotando contra la pared sobre mi cuerpo, y de no haber tenido los ojos cerrados, los hubiera cerrado antes de apretarlos con fuerza.
Yo no podía luchar en ese momento. No era capaz de hacerlo. A penas hacía unos meses desde que no podía ver, y aunque pudiera usar hechizos, no había forma de que viera si otro oponente se lanzaba hacia mí mientras lo recitaba. Estábamos perdidos.
No sé cuánto tiempo pasó en el que me quedé ahí, quieta, apretando el cuerpo contra el cemento en un intento inútil de pensar mejor, de que la fría pared me hiciera despertar de esta pesadilla. Mi madre había venido poco después, a paso cauteloso, y estaba parada detrás de mí. El caso es que en algún momento respiré hondo y me acerqué a ella, probablemente con la mitad del pelaje plano por estarlo aplastando contra la superficie. Como si eso me importara ahora. Dirigí la cabeza hacia ella, deseando más que nunca poder mirarla. Estaba segura de que me había sonreído.
-Mamá-
No estoy segura de lo que iba a decir, y quizás nunca lo sabré, porque en ese momento los guardias entraron corriendo hacia nosotras por el pasillo diciendo que estábamos bajo ataque.
Habían llegado.
Seguimos a los guardias hasta donde estaban mi padre y mi hermana. Instintivamente bajé levemente la cabeza ante el Rey Azoran, al igual que mi madre y los guardias. Reconocí el bufido de burla de mi hermana.
-Su Majestad, ¿Se encuentra bien?
Mi padre asintió una sola vez. Levanté la cabeza al escuchar los sonidos de muchas pisadas y de las espadas chocando unas contra otras. Rhozen volvió a bufar esta vez con una innegable superioridad en el gesto, incluso considerando nuestra situación.
-No veo por qué debemos escondernos de ellos en esta habitación. Podríamos luchar.
Mi madre dio un solo paso hacia ella.
-No hay nada que podamos hacer ahora, excepto esperar lo mejor. Azhelie no puede ayudarnos ahora, y siendo la familia real, debemos sobrevivir.
Quizás Rhozen iba a protestar, pero sentí como si las siguientes palabras brotaran solas de mis labios al escuchar a mi madre, además de los sonidos de batalla que se hacían más fuertes.
-Todas... todas las personas de Azaren... seguro que también les harán daño, no se concentrarán sólo en el castillo. Deben estar aterrados...
-Princesa Azhelie,- La voz de mi padre me sobresaltó, por lo poco que la solía escuchar y por lo solemne que sonaba.- Tienes razón en eso, son nuestro reino. Un reino no es nada sin sus habitantes y un rey no es nada sin su reino.
Sus palabras me recordaron a otras de muy, muy atrás, aunque sentí a mi hermana murmurando algo sobre palabras cursis. Probablemente de no ser su padre, le hubiera sacado la lengua. De hecho, probablemente no lo hacía únicamente porque él era el Rey.
Antes de que pudiera pensar más, entraron tres guardias a reunirse con los dos que nos estaban cuidando, tan callados que los había olvidado. Dijeron que las fuerzas se estaban acercando demasiado hacia nosotros, pero antes de que terminaran se escuchó un golpe a una puerta, a no más de cinco metros de donde nos encontrábamos.
Oí el acero de la espada de mi padre sisear como si fuera una serpiente haciendo una advertencia, y probablemente tuve una expresión horrorizada en el rostro al saber qué se suponía hacer.
Mi hermana también se dio cuenta, pero con emoción, y en cuanto los pasos de mi padre se alejaron, los de ella le siguieron. Mi madre me abrazó mientras miraba aún hacia donde habían partido, deseando poder haber visto al menos cómo lo hacían.
-Tranquila.
Fue sólo una palabra la que me susurró, pero pude sentir la angustia en el tono de su voz. Pude sentir cómo sus brazos se aferraban a mí casi asfixiándome, demostrando cuánto le aterraba perderme. Entonces entendí varias cosas.
Entendí por qué ella no debía ser reina. Ella era una mujer excelente, dulce, cálida y amable, pero cometió un error perjudicial. Ella nos amaba.
No debemos amar a nadie, ni siquiera a nuestra propia familia, por el bien de nuestro reino. Nunca lo entendí, no hasta ahora. El reino es lo más importante en la vida de un rey, y ninguna persona debe interponerse en ello, ya que en caso de sacrificar a uno de los dos, elegiría sacrificar al reino para poder salvar a la persona que ame, lo cual es imperdonable. Siempre se debe mirar el bienestar de los habitantes del reino por encima de los propios sentimientos.
Me volteé, deseando mirar a mi madre, y sintiéndome descepcionada de ella, y descepcionada de mí misma a la vez, por lo mismo. Me solté de su abrazo, sin detenerme a adivinar su expresión o lo que estuviera pensando, y corrí hacia donde aún escuchaba los conjuros de mi hermana y la espada de mi padre.
Al llegar a ellos me di cuenta de que mis pensamientos anteriores eran acertados. No podía acertar ningún hechizo a los enemigos, aunque al menos lograba esquivar el acero de sus armas. Estaba agotada, pensando en posibilidades. Sólo conseguía un hechizo que pudiera hacerles el suficiente daño sin tener que fijar un blanco, pero por eso mismo acabaría con todos. Con el cansancio que sentía, no me creía capaz de poder controlarlo, pero recordé las palabras de mi padre.
Debía salvar al reino por encima de mi vida, o la de mi hermana, o mi padre. O mi madre. Como si estuviera conectada con mis pensamientos, la sentí aparecer en el pasillo detrás de mí. No dijo palabra alguna, pero supe que me estaba apoyando.
-Sara...- Fue la primera vez que llamé a mi madre por su nombre, pero no me sentí maleducada por ello. Después de todo, aunque hubiera nacido de ella, yo era una princesa y ella nunca había dejado de ser una plebeya. Porque me amaba. Y al darme cuenta de que podía hacer lo que pensaba hacer, me di cuenta de que yo no podía amarla, no como un hijo ama a su madre.
-... Lo siento..
Dos palabras. Dos palabras que significaban que su vida acabaría a mis manos, pero ella no corrió. Ella siempre supo lo que debía hacer para ser una reina, pero no podía hacerlo. Creo haber sentido cómo asintía, antes de empezar a recitar las palabras del hechizo a extrema rapidez, sabiendo que aún así me oirían.
Nunca pensé que me dolería el decir un conjuro, pero éste lo hizo. Cada palabra era como un cuchillo en mi corazón al saber lo que significaría al acabar de recitarlo. Aún así no dudé, al saber que era lo correcto. Lo correcto para mí, al menos. Yo había nacido para escojer esto como lo correcto.
La magia elemental es muy poderosa, sí, pero no lo suficiente para causar esta cantidad de daño sin fijar un objetivo. Podía matar, pero debería estar muy cerca, frente al blanco, para ello.
Por eso tuve que usar Magia Oscuridad, y muy potente. Cuando el poder de mi sangre se acabó tuve que recurrir a las sombras del mismo lugar en que me encontrara, hasta tener la suficiente energía, y recité la última palabra como si fuera una maldición, en contra de mi propia voluntad, y a la vez siendo lo que quería hacer.
No pude ver nada, oh novedad. Sin embargo pude escucharlo, los gritos de dolor de mis enemigos, de los guardias que me habían cuidado desde que era una niña, de mi propia familia. Pude sentir las sombras consumiéndolo todo como si fueran una extensión de mi propio cuerpo, pero en cuanto se liberó la energía fue como si el lazo que la unía a mí se hubiera cortado. Fue como una explosión a mi alrededor. Pude escuchar también las paredes partiéndose; derrumbándose, los árboles cayéndose a pedazos, los pájaros huyendo de aquel poder que sólo buscaba destruírlos. Mi poder.
Supe que había terminado cuando el sonido cesó, y que el techo se había derrumbado a mi lado cuando la lluvia comenzó a mojarme el pelaje. No me importaba. Quería que la lluvia se lo llevara todo, pues sentía como si esas sombras que lo habían destruído todo siguieran pegadas a mi cuerpo. Y además de eso, estaba bañada de sangre.
No era mi sangre, era la de todos aquellos que estaban a mi alrededor y que habían sido cortados en pedazos por una extensión de mi mismo cuerpo, antes de que la soltara. Pude distinguirla de la lluvia porque era pegajosa, como el barro, y estaba cálida. No una calidez reconfortante, sino la calidez atroz de aquello que está muriendo, que ya no tiene más calor para seguir existiendo y se está enfriando. Sentí la lluvia y la sangre mezclarse en una desagradable sustancia tibia, pero no me importó. Sólo quería quedarme ahí, sin tener que moverme de nuevo nunca, nunca más. Pensar que fue sólo una pesadilla.
-Pero esto fue lo que elegiste.
La voz en mi interior no tenía razón. Yo sabía que no. Yo había nacido para esto, en ningún momento lo elegí. Nunca tuve opción... ¿Cierto?
Sólo quise poder llorar... desahogarme de todo lo que sentía en ese momento, pero mis párpados cerrados ni siquiera eso me permitirían. Ni siquiera una lágrima de dolor.
((Vuelta al presente))
-Creo que eso responde algunas de tus dudas.- La Princesa no parece haber cambiado la expresión después de la historia, pero es difícil estar seguro.
-Y... ¿No quedó nadie vivo en el reino?- Preguntas con desaliento.
-Claro que sí, aunque gran parte de la ciudad huyó por el miedo o fue asesinada camino al castillo. De todas formas solamente perdimos una torre del castillo antes de que los enemigos se retiraran, te hablaré de algunos habitantes especiales.
~~~~~~Los habitantes de mi Reino..
Lady Elphame
Toda una dama, eso es seguro, aunque algo altanera y en ello me recuerda vagamente a mi hermana Rhozen. Ella es una Diosa Menor, y la verdad es que es un honor conocerla.
Srta. Aurora
Una grifo del norte, y curandera de poder excepcional, mostrando destreza en la magia que siempre me ha sido más difícil dominar, y un corazón increíblemente cálido y acogedor. Es como una madre para quienquiera que la conozca.
La manada de Xinalia





(Xinalia, Astro, Fernalia y Externial)
(Dibujo hecho por Mayka)
Lobos de montaña.
Xinalia es sin duda una lider por naturaleza. Ella y sus dos primos Astro y Fernalia tienen habilidad mágica innata en diferentes elementos. Externial no siempre los acompaña, pues de vez en cuando le gusta estar solo y respetan eso. Su territorio son las montañas del Norte.
Wakhani
Un lobo de pradera, escondrijo le vendría mejor. No merece ningún título de respeto. Es sólo un ladronzuelo que (por suerte) ni siquiera pertenecía a mi reino, sino que huyó de enemigos del otro lado del mar en el barco de un pirata al que llama su hermano perdido. No soporto su presencia ni su voz, y me alegro de no tener que verlo.

Neyra y Tero Tero Clasificado código A90
Ambos demonios, Tero Tero de mayor rango. Neyra se lleva bastante mal con Lady Elphame, lo cual parece ser mutuo, aunque más bien es un prejuicio de sus especies. Tero Tero es... es bastante violento, aunque no suele atacar de frente. Tiene... otros medios.

Kwanmax y Experimento XX00-Kaleyu
Ambos hipocampos guerreros, XX00-Kaleyu es el maestro de Kwanmax desde que se conocieron, puesto que éste último admira sus habilidades.
Saint
Bastante diablillo para ser un santo... Un lince de montaña y Ser Sacro revivido, aunque sus experiencias no parecen haber dañado en lo más mínimo su personalidad.
Zetrok
Un perro salvaje que se vio obligado a cruzar el río en busca de otro territorio. Siempre lleva consigo a la forma mundana de la diosa Denkah, bastante curioso a mi parecer.
Zhylt
Una pequeña grifo que fue acogida por la señorita Aurora, es bastante revoltosa y de una gran imaginación, pero se nota que de verdad siente cariño por su madre adoptiva, siendo mutuo el sentimiento. Según ella es la Portadora del arco iris, pero todos aseguran que es simplemente un juego infantil.
La Princesa gira las orejas hacia ti ya que no has dicho nada.
-¿Algo más?.
-Pues, si pudiera conocer más sobre tu reino, esa magia y dioses y demonios que dices...- Divagas cuando ella frunce el ceño, preocupado de haberla molestado, pero luego te hace señal de que le sigas.
Caminan a través de varios pasillos y escaleras, y al final de unas te das cuenta de que una pared tiene grande trizaduras. No debes preguntarle para saber a qué acontecimiento corresponden.
En el piso superior, la Princesa Azhelie se detiene frente a una puerta.
-¿Y esto?- Preguntas inseguro.
-La biblioteca del castillo, está casi intacta. Puedes leer todo lo que quieras en ella..
Asientes, olvidando que no puede verte, y abres la puerta. Te encuentras en una enorme habitación llena de estantes que llegan hasta el techo, así que te acercas a uno con curiosidad.
~~~~~~La biblioteca..
Haz click en los libros para leerlos. Si no alcanzas a leer el título del libro, deja la flechita por encima para verlo.
(Separadas por poder e importancia)
)))Dioses & Demonios(((

♂
Longevidad: Inmortal.
Representa: Todo (Poderes iniciales: Vida, Luz, Fuego, Agua, Aire, Tierra. Poderes arrebatados a Za: Muerte, Oscuridad.)
- Za -

♂
Longevidad: Inmortal.
Representa: La Nada (Llamado Vacío por los mortales) (Poderes arrebatados por Az: Muerte, Oscuridad.)

♀
Longevidad: Inmortal.
Representa: Sentimientos, Emociones (Poder adquirido: Equilibrio).
- Luz -
♀
Longevidad: Inmortal (Puede destruirse con la Espada de Oscuridad pero volverá a nacer).
Representa: Luz.
Apariencia: Cambiante (shapeshifter) siempre una silueta blanca.
- Oscuridad -
♂
Longevidad: Inmortal (Puede destruirse con las Flechas de Luz pero volverá a nacer).
Representa: Oscuridad.
Apariencia: Cambiante (shapeshifter) siempre una silueta negra.
- Sol -

♂
Longevidad: Inmortal (Puede destruirse con la Lanza de Eclipse pero volverá a nacer).
Representa: Sol.
- Luna -

♀
Longevidad: Inmortal (Puede destruirse con la Jabalina de Luna Nueva pero volverá a nacer).
Representa: Luna.
- Vida -

♀
Longevidad: N/A (Puede destruirse al tocar a Muerte).
Representa: Vida.
- Muerte -
♂
Longevidad: No vivo.
Representa: Muerte.
Apariencia: Dragón negro.
- Demonios Mayores -
(También llamados simplemente demonios)
Longevidad: N/A ( Sólamente se les mata con magia Divina o Blanca, ésta última debe ser de mucho poder).
Magia: Negra, Demoníaca, Fuego y Tierra.
- Fuego, Agua, Aire & Tierra -
????
Longevidad: N/A (Morirán en caso de que los Dioses Mayores sean destruídos).
Representan: Fuego, Agua, Aire & Tierra respectivamente.
Apariencia: Leones.
(También llamados Seres Sagrados o Sacros)
Son aquellos que no tienen misiones, o las que tienen no son de tanta importancia.
Longevidad: N/A ( Pueden ser heridos o destruídos a muerte pero no envejecen).
Magia: Blanca, y/o Aire-Agua.
- Demonios Menores -
(También llamados Seres Oscuros)
Son aquellos que no tienen misión alguna, a menos que sea autoimpuesta o impuesta por un amo o pacto.
Longevidad: N/A ( Pueden ser heridos o destruídos a muerte pero no envejecen).
Magia: Negra, y/o Fuego-Tierra.

Viven en la base y la cima de las montañas nevadas del norte. Tienen pelaje grueso para soportar el frío, orejas pequeñas, y además son en general robustos y fuertes.
--Lobos de Pradera--
Viven en las praderas y bosques de Azaren. Su pelaje es más fino y sus orejas grandes. Son esbeltos y veloces.
--Grifos del Norte--
También llamados grifos de colores brillantes por su plumaje colorido. Rara vez se alimentan de carne, y sólo de animales pequeños o pescado. Son en general bastante dóciles.
--Grifos del Sur--
También llamados grifos de colores oscuros por su plumaje opaco. Son cazadores que atacarán animales más grandes que ellos, o de su misma especie. Son territoriales y agresivos.
--Pegasos--
Son caballos con alas frondosas y cuerpos robustos y fuertes, usados como montura para batallas y transporte por los humanos.
--Unicornios--
Son caballos con cuernos en la frente, de cuerpo delgado y veloz, usados en menor medida para batallas y transporte por su cuerpo menos resistente.
La energía o poder fluye por la sangre del individuo, y puede dársele forma al aprender a usar la magia de los dioses y demonios. La capacidad mágica significa que el cuerpo tiene esta energía y puede generarla; la portabilidad mágica significa que puede cargarla pero no crearla (Puede portar la magia que le confiera otra criatura u objeto) Y la nulidad mágica significa que el cuerpo es incapaz de transportarla.
)))Magia de Az(((
Magia Divina: Poder de los Dioses, y sólo se puede usar con el permiso de uno.
Magia Demoníaca: Poder de los Demonios, y sólo se puede usar pactando con uno.
Magia Luz (O Magia Blanca): Poderes de destello y curación, versión más débil de la Magia Divina.
Magia Oscuridad (O Magia Negra): Poderes de sombra y dolor, versión más débil de la Magia Demoníaca.
Magia Elemental (O Magias Elementales):
)))Magia de Za(((
No existe ninguna clasificación y sólo existe un hechizo, que no tiene nombre. Está prohibido en todo Aaza.
Lo que este hechizo hace es sumamente simple: Una esfera de energía transportará absolutamente todo dentro de ella (Aire, árboles, agua, seres vivos, tierra, etc.) hasta El Vacío.
Para usarlo, Za pedirá algo a cambio, a diferencia de Az. Esto lo puede elegir el usuario o dárselo a elegir a Za (lo cual no es recomendable, ya que puede llevarse a otras personas,partes del cuerpo o posesiones valiosas a su gusto). También puede rechazar lo que se le pide a cambio, en cuyo caso enviará al usuario al Vacío también.
No hay libro que enseñe este hechizo legalmente y ninguna criatura nace sabiéndolo.
Al haber sido creado por Az, Azaren no tiene las mismas cualidades que los continentes normales. El norte es bastante frío, permitiendo la nieve perpetua en las montañas, y el sur es cálido permitiendo una alta vegetción en la selva.
Todas las fronteras de Azaren están rodeadas por montañas excepto por el sur, tomando su punto más alto en las montañas Nevadas del Norte. Al pie de éstas, se encuentra un bosque de clima más bien frío, aunque difícilmente nevado. El bosque del Este es muy denso, y lo cruza un río, dificultando mucho el adentrarse en él. Se podría decir que se encuentra en un valle, al estar rodeado en casi todas direcciones por la cadena montañosa.
La selva tropical del sur es el punto más cálido y húmedo de Azaren. Un río también la cruza y desconecta cierta parte del territorio principal.
En un lugar sin estrellas y sin luz,
Sin sol ni oscuridad
Podrían haber pasado días
O toda la eternidad.
Pero, se escuchó la voz
El suspiro de una bestia,
Que podría haber estado ahí siempre
O haber nacido recién.
Y su voz hizo que de la nada
Surgiera la tierra, el mar;
Hizo a nuestro mundo comenzar
Y que la luz en él, brillara.
Pero en este mundo vacío
Nada trotaba por la tierra
Nadie bebía el agua de los ríos
Nada se movía en ella.
Y él estaba solo.
Así que, dividió su poder
La luz, el fuego, el agua,
Cada uno a un distinto ser.
Pero él seguía solo
Y su voz la creó a ella,
Y ella lo acompañó,
Y brilló el Sol y las Estrellas.
Y la tierra se cubrió de verde,
Y los ríos se llenaron de peces
Las praderas, de árboles,
Y bestias de toda especie.
Porque con ella, se creó la vida.
Y la luz brilló más brillante.
Y el viento sopló más fuerte.
Y todo estaba en armonía.
Pero cuando el cuerpo de Az brilló, creando la luz, todo lo demás brilló.
Todo lo demás.
Porque sus escamas producían la sombra, y esa sombra tomó la forma de Az, pero a la vez, no era la forma de Az.
Y Za abrió sus ojos amarillos expectante,
Y al ver la vida, la nueva bestia rugió.
Y su boca era más oscura que el vacío original. Y su lengua era más roja que el fuego.
Y con su rugido, todo se estremeció. Aquellos lugares a los que la luz no llegaba se volvieron oscuridad. Aquel lugar donde el sonido no reinaba, se volvió silencio. Y aquel cuerpo que la vida abandonaba, se volvía muerte.
Y Az abrió sus ojos negros al instante,
Y al ver la muerte, la primera bestia rugió.
Y su boca era más clara que la luz. Y su lengua era más azul que el cielo.
Y con su rugido, todo se estremeció. Aquellos lugares a los que la luz llegaba brillaron más fuerte. Aquel lugar donde acababa el silencio reinaba el sonido. Y aquel cuerpo que nacía de otros dos, se volvía vida.
Pero no deshizo lo que Za creó.
Porque sabía que así tenía que ser desde el principio.
Pero Za quiso deshacer lo que Az creó.
Así que volvió a abrir sus mandíbulas tan oscuras como su propia oscuridad, y clavó sus colmillos enrojecidos en el mundo que Az había creado, y al instante ese lugar desapareció.
Y por primera vez, Az se enfureció.
Así que volvió a abrir sus mandíbulas tan claras como su propia luz, y con un solo movimiento de su cola, Za volvió a donde pertenecía.
A un lugar donde no hay fuego, ni agua, ni tierra ni aire.
Un lugar donde nada nace, ni nada muere, porque no hay vida ni hay muerte.
Un lugar donde no existe la luz y la oscuridad.
Y este lugar no tiene nombre.
Pero los humanos, mucho después, lo llamaron
El Vacío
Y, prefirieron siempre la muerte a este lugar, donde nada existe, donde podrían pasar sus días por la eternidad, porque ahí
Nada nace, y nada muere.
Pero Za había traído consigo la oscuridad y la muerte. Y Az sabía que ésto era necesario, así que antes de encerrar a Za, separó estos poderes de su cuerpo, creando dos seres más.
Y Az vio a los animales de su mundo correr despavoridos, alejándose de aquel lugar que había desaparecido.
Entonces Az se dio cuenta de que los animales no pensaban, y clavó sus garras en el lugar que había desaparecido, y creó en ese lugar islas, y creó en esas islas vida. Y en esas vidas, creó la inteligencia por primera vez. Y aquellos animales que eran inteligentes dejaron satisfecho a Az, y sólo entonces, le dio inteligencia a los humanos en los continentes.
Y una de esas islas, creada por las garras de Az, es Azaren.
Y Az le enseñó a sus animales a invocar su poder, usando lo que luego fue llamado hechizos y magia. Pero, él les advirtió;
Yo soy el agua que les da vida.
Yo soy el fuego que les trae la muerte.
Soy las hierbas con que curan sus enfermedades.
Soy la tierra en que serán enterrados.
Soy el aire que necesitan para vivir.
Soy el metal que necesitan para matar.
Y también, soy la vida, y todo lo que está vivo es parte de mí. Todo lo que existe lo es.
A la derecha del estante de libros puedes ver un mapa colgado en la pared, se ve muy antiguo y se nota que está hecho a mano.
~~~~~~El mapa de Azaren ..
--Pasa la flechita sobre algún lugar que te parezca interesante, quizás puedas aprender un poco sobre él. Y si haces click en ellos, podrías llegar a ciertos lugares.--
~~~~~~Referencia de Azhelie..

~~~~~~Customs ..
~~~~~~Fan Art ..

Hecha por mí

Omg gracias Sumari *--*

Muchas gracias Camy =D

Gracias barriles2008 ^^

Éste fue una sorpresa :o muchas gracias!

Gracias Luna =3


~~~~~~Link me..

~~~~~~Afiliados ..

NEOPETS, characters, logos, names and all related indicia
are trademarks of Neopets, Inc., © 1999-2012.
® denotes Reg. US Pat. & TM Office.
All rights reserved.
PRIVACY POLICY | Safety Tips | Contact Us | About Us | Press Kit
Use of this site signifies your acceptance of the Terms and Conditions